sábado, 26 de julio de 2014

LAS CECAS IMPERIALES ROMANAS ANTES DE LA REFORMA DE DIOCLECIANO (295-296 DC).-

Cuando adquirimos nuestra primera moneda imperial romana, es normal que pensemos que la misma fue acuñada en Roma, pero en cuanto profundizamos un poco en las emisiones de esta época, nos damos cuenta enseguida de la cantidad de cecas diferentes de las que hablan los libros y catálogos especializados.

Así, en los primeros tiempos del imperio, bajo Augusto (27 a.C/14 d.C), Tiberio (14-37 d.C.), Calígula (37-41 a.C) Claudio (41-54 d.C)  y Nerón (54-68 d.C), se acuñó profusamente en Lugdunum (Lyon, en Francia) en Efeso (Grecia), Alejandría (Egipto), Antioquía (Turquía) y en Hispania en Tarraco, Cesaraugusta y Colonia Patricia (hoy Tarragona, Zaragoza y Córdoba) y ello siempre bajo la autoridad del poder central imperial.
Denario de Tiberio, acuñado en Lugdunum 
probablemente entre los años 18 y 35 dC.

Quedan fuera pues del propósito de este artículo las emisiones locales y provinciales de las colonias romanas, cuya métrica era diferente a la oficial y su ámbito de circulación quedaba relegado únicamente a la zona administrativa o lugar municipal para la cual se habían realizado (por ejemplo, las acuñaciones hispano-romanas de Gades, Itálica, Bolskan, Bilbilis, Valentia, Emerita Agusta, etc...) o todas aquellas otras que se prolongaron, generalmente en el Este del Imperio, hasta la reforma de Diocleciano a finales del S. III de nuestra era y cuya leyenda aparece normalmente en caracteres griegos, tales como las emitidas en diferentes lugares de Tracia, Fenicia, Frigia, Macedonia, Jonia, Siria Creta, Egipto, Lydia, Judea, etc....-

Tetradracma de Nerón acuñado en Antioquía 
Año 63/64 dC.

Durante el siglo III ide nuestra era, las cecas imperiales se fueron incrementando, acuñándose moneda -sobre todo antoninianos-de manera regular en Roma, Lugdunum, Mediolanum (Milán), Viminacium en Moesia (la actual Serbia), Ticinum (Pava, Italia), Colonia Agrippina (Colonia, Alemania), Siscia en la antigua Pannonia (hoy Sisak, Croacia) Sérdica en la Tracia imperial (la actual Sofía en Bulgaria), Cyzicus y Antioquía  en la comtemporánea Turquía y Tripolis en Fenicia.

Y así el problema surge a la hora de atribuir una determinada pieza a una de estas cecas. Por qué? Porque lo normal es que la pieza en cuestión no tenga ninguna marca, signo o señal identificativa de la ciudad en la que fue labrada, al contrario de lo que sucede en las monedas posteriores a la reforma monetaria de Diocleciano (hacia el 295-296 dC.) en las cuales siempre nos vamos a encontrar ciertas letras que van a indicar la ceca y el numero de oficina. Existen escasas excepciones a la aludida fata de indicadores, como lo fue el globo bajo el busto durante el reinado de Nerón, marca típica de la ceca de Lugdunum, la estrella en el reverso, generalmente atribuible a Antioquía (aunque no siempre) o los puntos junto al busto en anverso (con Claudio II) que indicaban el número de oficina de Cyzicus. Otras veces es el propio tipo de moneda la que nos va indicar su procedencia, como los grandes cistóforos de plata del siglo I de Efeso, o los típicos tetradracmas de Alejandría.
Dupòndio de Nerón, acuñado en Lugdunum. Año 66-68 dC.
Se aprecia en la punta inferior del busto el pequeño globo que indica
 que fue acuñado en esta ciudad.

Antoniniano de Galieno del año 264, 
acuñado en Antioquía (se aprecia una estrella 
en el reverso, a la derecha)

Sin embargo, la mayoría de las veces la atribución va a ser algo bastante complejo y poco clara, y en la mayoría de los casos los argumentos y razonamientos para la atribución van a encontrarse en datos que no constan expresamente en la moneda (tales como signos, marcas de ceca o letras indicativas) sino que se han extraído de circunstancias periféricas, como los hallazgos o enterramientos en los que aparecen determinadas piezas, sus motivos de reverso,  su estilo, su composición, o su emisor.

El gran y esencial estudio para la atribución de cecas de la moneda imperial romana fue realizado durante el siglo XX por Harold Mattingly y Edward A. Shydeman en su gran obra-catálogo Roman Imperial Coinage (R.I.C.), y en particular y por lo que se refiere al siglo III, el más complicado, por el profesor Percy H. Webb, El catálogo monumental, editado en diez volúmenes, y casi imposible de conseguir hoy en día a menos que estemos dispuestos a gastarnos un dineral (más de mil euros, aunque existe la posibilidad de acceder a él vía internet) es fundamental para conocer las claves de atribución, y es seguido para ello por la mayoría de numismáticos y casas de subastas. Es más, RIC hace su clasificación de la moneda imperial romana basándose precisamente en las cecas. Y esta información es proporcionada también por David Sear en su Roman Silver Coins (en 5 pequeños volúmenes) siguiendo precisamente los criterios de atribución del RIC. Sin embargo este último no aborda los reinados más complicados por lo prolijos en la emisión por las diferentes cecas como son los de Probo o Tácito, o los de los emperadores del Imperio Galo (Claudio II, Victorinus o Tetricus,, entre otros).

Hemos de tener en cuenta que hasta Valeriano I (253-268 dC.) las cecas eran pocas, siendo Roma la principal y diferenciándose bien por el estilo o por el tipo de piezas las labradas en otras cecas como Lugdunum, Antioquia, Mediolanum o Vimninacium. Es, sin embargo, después de la reforma monetaria de Aureliano, (hacia el año 271 dC.), cuando nos vamos a encontrar más fácilmente con monedas acuñadas en los diferentes lugares más arriba relacionados, y es a partir de este momento cuando se va a extender la práctica de señalar en la moneda la oficina o taller de acuñación de la ceca en cuestión, lo cual nos va a ayudar bastante a la hora de la atribución. Las marcas de oficina se hicieron atribuyendo una letra a cada taller, siendo la 1ª oficina o taller de la ceca designado con la letra latina P (Prima), la 2ª con la letra S (Secunda) la 3ª con la T (Tertia) la 4ª con la Q (Quarta) V, VI VII, etc...Pero también fueron usadas para ello las letras griegas, A,B,G,D,e, x, Z, H, , q  y I, aunque la 9ª oficina raramente es representada como  y si más comunmente como N  eD.
Antoniniano de Galieno. 260-268 dC. 
La marca € en reverso, indica que fue labrado en 
la 5 oficina de Roma.

Todas estas marcas, aparecen habitualmente en los antoninianos junto con las letras XXI o KA (en caracteres griegos)generalmente en el exergo o parte inferior de la moneda y cuyo significado, aunque ello no es pacífico, parece hacer referencia al contenido metálico de las monedas, indicando veinte partes de cobre y una de plata. No obstante, es desconcertante el hecho de que en los denarios de la época suelo aparecer la marca VSV, que realmente, no sabemos que significa.

Antoniniano de Aureliano. 270-275 dC,.
Consta en el exergo de reverso XXI . T, marca de valor y letra que indica 
que fue acuñado en la 3 oficina de Serdica.

Antoniniano de Vellon de Probo.276/282 dC.
 En exergo de reverso S XXI y Q en el campo a izquierda. 
Ello indica que fue acuñada en la Segunda oficna de Ticinum
(La letra Q se corresponde con la 2 letra de la palabra Equiti,
palabra clave de esta ceca, lo que supone que se trata de la 2ª ofcina).

Conforme a las investigaciones llevadas a cabo y recogidas en el RIC., sabemos que Roma llegó a operar con 12 oficinas, intercambiando su marca con letras griegas y latinas, Lugduunm con cuatro, marcadas normalmente con A B C y D, Mediolanum llegó a operar con seis marcadas siempre con letras latinas, Siscia con siete oficinas, Serdica con cuatro, etc....

Algunas veces incluso aparece la marca de la ciudad, como la R, para Roma, CM (Cyzici moneta) para Cyzicus, T para Ticinum, o S para Siscia, aunque son las menos.

Antoniniano de Probo. 276/282 dC.
Acuñación de Cyzucus. -CM- y marca XXI f (dseda)
6ª oficina.

Antoniniano de Probo 276/282 d.C.Acuñado en Sérdica. Marca KA . T(gamma)
3ª oficina

Que se deduce de todo lo anterior? Pues que cuando usted compre o adquiera un antoniniano del siglo III, que no haya sido previamente clasificado, tendrá irremisiblemente que acudir al RIC o bien al RSC para atribuirlo a una ceca concreta de cuantas hemos visto y ello, en muchos casos, únicamente bajo los criterios de los autores citados. Aún así se puede encontrar con la paradoja de que una pieza aparezca clasificada bajo dos cecas diferentes, dejando sujeta a la fina y subjetiva línea de la apariencia estilística su atribución a una u otra.
Antoniniano de Póstumo, acuñado entre 262 y 265 d.C.
Probablemente en Colonia, aunque el mismo tipo MONETA AVGG  
también es citado en RIC y RSC, como emitido por Lugdunum.


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